A estas alturas nos es imposible imaginar la vida sin móviles, internet... Poco a poco va pasando lo mismo con Facebook, la red social creada por un joven estudiante de Harvard, que crece cada día en usuarios y posibilidades.
Facebook reduce las distancias -siempre que las dos partes así lo quieran- entre todo tipo de personas de todos los lugares del mundo. Gente anónima, conocidos, famosetes, deportistas y políticos son encontrados en la red social sin grandes problemas. Posiblemente, son los últimos de los anteriores los que más en serio se han tomado la máxima Facebook, luego existo. Son los que más presentes se hacen en la página o, según se mire, los que más protagonismo buscan. Lo cierto es que la mayoría de ellos ganan en las distancias cortas que ofrece la web. Pierden tibieza, complejos y muestran sus posturas de manera más clara.
Estas nuevas prácticas están dando como consecuencia una nueva forma de hacer política. Una forma por medio de la cual el político defiende, más allá de las de su partido, sus propias ideas -en grado directamente proporcional a su grado de independencia. La otra vertiente de este modelo es, lógicamente, el tentador populismo. En cierto sentido es una práctica que recuerda al clásico puerta a puerta.
Facebook reduce las distancias -siempre que las dos partes así lo quieran- entre todo tipo de personas de todos los lugares del mundo. Gente anónima, conocidos, famosetes, deportistas y políticos son encontrados en la red social sin grandes problemas. Posiblemente, son los últimos de los anteriores los que más en serio se han tomado la máxima Facebook, luego existo. Son los que más presentes se hacen en la página o, según se mire, los que más protagonismo buscan. Lo cierto es que la mayoría de ellos ganan en las distancias cortas que ofrece la web. Pierden tibieza, complejos y muestran sus posturas de manera más clara.
Estas nuevas prácticas están dando como consecuencia una nueva forma de hacer política. Una forma por medio de la cual el político defiende, más allá de las de su partido, sus propias ideas -en grado directamente proporcional a su grado de independencia. La otra vertiente de este modelo es, lógicamente, el tentador populismo. En cierto sentido es una práctica que recuerda al clásico puerta a puerta.












