Hoy es ya el mañana que el mal economista de ayer nos incitaba a despreciar. Henry Hazlitt

2007-10-21

Carta a Juan Antonio Cebrián

Los crueles acontecimientos han provocado un precipitado adelanto de la inauguración de este blog, pero considero que no hay mejor manera de estrenarlo que rindiéndole tributo a este ejemplar hombre que se nos acaba de ir.


Querido Juan Antonio:

Aún permanezco impertérrito leyendo la devastadora noticia y, mientras se acerca la tercera hora del día, sigo aferrado a la radio, a tu radio, con la vana ilusión de volver a escucharte. Me encantaría poder despertar de esta maldita pesadilla y oír tu voz, esa voz que para tantos es ya parte de una vida. Te juro que no me lo creo y nunca lo haré, no soy capaz de poner en orden todos los sentimientos que ahora mismo me abordan. Siento que es un golpe mucho más duro de lo que habría pensado. Estoy seguro de que no lloraría por otro comunicador como lo estoy haciendo por ti, pero es que, sencillamente, contigo se va una parte muy importante de mi vida.

No sabría decir cuantos con exactitud, pero han pasado mu
chos, muchísimos años desde la primera noche en la que coincidimos; tengo veintiuno y llevo, posiblemente, más de la mitad de mi vida teniéndote como "amigo y compañero", esperando impaciente e ilusionado para escucharte "encantado y feliz como una lombriz". Mas es ahora cuando realmente comienzo a valorar tu labor y me doy cuenta de que conseguiste algo sin parangón en la comunicación actual: fuiste capaz de lograr que, mientras escuchaba La Rosa de los Vientos, sintiera que estaba aprendiendo, que me enriquecía como persona, que era mejor y más completo que antes de poner la radio. Tú fuíste el perfecto Maestro, el perfecto anfitrión en el mundo del saber. Tú me acercaste al humanismo y me transportaste cada noche al renacimiento, mientras me alejabas del relativismo y del fundamentalismo. Habrá a quien todo esto le parezca imposible, pero tú eras capaz de hacerlo con la naturalidad y sencillez que sólo un genio conoce.

En este momento únicamente puedo darte las gracias por tu ejemplo, tu enseñanza, tu dedicación, por todos estos años juntos, en definitiva, por cambiar mi vida; porque
me adentré de tu mano en todo tipo de historias y disciplinas, y ahora me siento huérfano y vacío.

Siempre te echaré de menos.

Fuerza y Honor.


PD: ¿Quién escribirá ahora tu pasaje de la historia?, eterno Juan Antonio Cebrián.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Archivo