LO ÚLTIMO »

‘A un olmo seco’

Entre días calurosos y tardes infinitas se cumplen años del nacimiento de Antonio Machado (26 de julio de 1875). La obra del poeta sevillano, melancólica y en constante búsqueda de la Verdad, se resiste a perder la más mínima vigencia. Quizá la realidad se empeña en impedírselo. Ante la repetición del absurdo en que se ha convertido la actualidad española, su poesía, el arte en general, ofrece más que mil voces y opiniones.

 

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

 

Imagen | unktahe.com

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*