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Cuando los dioses nacían en Extremadura

En estos tiempos se conmemora el quinto centenario de numerosos hitos subsecuentes al descubrimiento de América. ¡Nada menos que cinco siglos! ¡Medio mileno! Y aquí no pasa nada. Seguimos enfrascados en Cataluña –¿Catanlunya?–, Sorayas y Borbones. El simple hecho de mezclarlas con ciertos temas es un insulto para esas hazañas.

Sus artífices, extremeños en buen número como Pizarro, Orellana, Cortés o Núñez de Balboa no necesitaron nacer cerca de la costa, ni siquiera haber visto el mar antes de embarcarse para cruzar el Atlático, descubrir un continente y conquistar los imperios que en él existían.

Seguramente, si en lugar de haber nacido en Extremadura lo hubiesen hecho en Londres, Cornualles, Escocia, California, Iowa o Normandía, sus nombres estarían presentes en nuestro imaginario y las efemérides de sus gestas no serían hoy pasadas por alto. Tampoco en España, por supuesto. Se estrenarían películas en las salas de cine, las bibliotecas estarían repletas de libros sobre sus expediciones y descubrimientos y los antiamericanos de guardia conocerían toda su vida. Lo de siempre.

Sin embargo, como fueron españoles no hay nada que celebrar. Porque sería facha, claro. Con una salvedad: si hubiesen nacido en Esplugas de Llobregat o Cornellá los aniversarios de sus acciones serían fiesta nacional. O mundial. Sin embargo nacieron en Trujillo, Medellín o Jerez de los Caballeros, lejos del mar, y desde aquí llegaron a descubrir para la civilización el océano más grande del mundo o el río más caudaloso del planeta. Como escribió Rafael García Serrano, hubo un tiempo en que los dioses nacían en Extremadura. Y no pocos murieron creyéndolo así al otro lado del Atlántico.

En la España del presente esas historias están olvidadas o, cuanto menos, cubiertas por una actualidad en la que normalmente no existe el más mínimo trazo de orgullo y dignidad. Siempre los mismos temas caducos, los mismos victimismos que consiguen que no se hable de otras personas, de otras regiones. Pero los dioses no lloran. Debe ser eso.

 

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