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El Cementerio de los Campeones

No, finalmente California Chrome no entrará a formar parte de la exclusiva e ilustre lista de Triple Coronados estadounidenses. Sin embargo engrosará otra mucho más aciaga, la de aquellos ejemplares que, tras hacerse con las dos primeras gemas de la Corona, han sucumbido en los temibles 2.400 metros del Belmont Stakes (Grupo 1).

El potro, tras barrer en el Kentucky Derby (Grupo 1) y el Preakness Stakes (Grupo 1), llegaba a Nueva York diecisiete días antes de la prueba con el aura de los grandes campeones. Un amplio dispositivo policial, incluyendo varios helicópteros, lo escoltaron hasta el legendario hipódromo de Belmont Park. Igualmente una marabunta de cámaras y reporteros seguían sus pasos jornada a jornada, hora a hora y minuto a minuto.

El pupilo de Art Sherman se aclimató perfectamente a la pista, comía bien, mantenía un espectacular tono físico y se ejercitaba marcando unos tiempos que hacían presagiar un éxito rotundo.

Llegado el esperado día, sábado 7 de junio, California Chrome partía para todos los expertos y casas de apuestas como el gran favorito para alzarse con la victoria y, consecuentemente, convertirse en el duodécimo Triple Coronado de la historia y el primero desde 1978. Diez rivales de altura y doce agotadores furlones tratarían de impedirlo.

Al igual que en Churchill Downs y Pimlico, el alazán, conducido nuevamente por Víctor Espinoza, tuvo una gran salida de cajones y se colocó rápidamente en una segunda línea muy cerca de los puestos de vanguardia. Las particulares condiciones del trazado de Belmont Park favorecen a los punteros y hacen muy difícil la labor de los rematadores por lo que, en esta pista, sería un error fatal descuidar excesivamente la cabeza de carrera. Así pues el fusta mexicano actuó inteligentemente no despegándose demasiado de Comissioner, General A Rod y Tonalist que ya, al encarar la recta de enfrente, comandaban la prueba.

Sin Embargo tengo serias dudas sobre si el avezado jinete acertó de la misma forma cuando, al comenzar a girar la ultima curva, decidió no arriesgar por los palos y sacar a su montura hacia todo el exterior. Esta maniobra, innegablemente, le supuso ceder bastantes metros.

Al entrar en la recta de tribunas California Chrome inició su ataque y ya no era sólo su jockey el que lo empujaba hacia el poste de meta, no, era todo un país.

Tristemente esta vez todo fue diferente a lo sucedido en Kentucky y Maryland. Los punteros, salvo General A Rod, no cedieron y el hijo de Lucky Pulpit parecía ir con una marcha menos. Se le vio sin chispa y apenas mostró cambio de ritmo.

Comissioner y Tonalist demostraron tener más pulmones que ningún otro y fue este último el que, por una cabeza sobre aquél, conseguía el triunfo. El trío lo completó Medal Count.

California Chrome, con un remate poco contundente, no pudo pasar del cuarto puesto empatando con Wicked Strong.

Tonalist, con Joel Rosario en la silla, ya sabía lo que era ganar en Nueva York. Venía de laurearse, de punta a punta y por cuatro cuerpos, en un Grupo 2 en este mismo escenario el pasado 10 de mayo. Al contrario que California Chrome, con doce carreras en su haber, se presentó al Belmont Stakes muy fresco y con mucha gasolina en el tanque ya que sólo había salido a pista en cuatro ocasiones.

Precisamente sobre este asunto se quejaba a viva voz Steve Coburn, en unas desafortunadas declaraciones para la NBC, minutos después del final de la prueba. El copropietario de California Chrome tildó a los responsables de Tonalist de “tramposos” ya que habían elegido el “camino de los cobardes”, debido a que decidieron no participar en las dos primeras etapas que componen la Triple Corona para correr únicamente en esta tercera y definitiva carrera.

Este asunto ha abierto un intenso debate en Estados Unidos ya que cada año son cuantiosos los caballos que rehuyen participar en el Kentucky Derby y el Preakness Stakes para preparar exclusivamente el Belmont Stakes, llegando a esta última prueba mucho más prestos y descansados que aquellos que se aventuran a participar en toda la serie, lo que, evidentemente, supone una enorme ventaja.

No son pocos los que ya piden cambios en la normativa que regula esta cuestión aduciendo que, con este sistema, jamás volveremos a ver un Triple Coronado. Sin embargo otros, en una línea más conservadora entre los que me incluyo, opinan que se debe mantener como hasta ahora ya que esta dificultad añadida engrandece y mitifica aún más, si cabe, al ganador de la Triple Corona.

Por cierto, Coburn se disculpó públicamente en el programa “Good Morning America” de la ABC. Alegó su carácter especialmente emocional y pidió perdón, de una manera muy honesta, manifestando encontrarse muy avergonzado por sus comentarios.

Volviendo a la prueba en sí, tengo que decir que en ningún momento vi cómodo a California Chrome. No tuvo un buen recorrido en un tren de carrera ciertamente lento que no le beneficiaba. Espinoza declaró posteriormente en rueda de prensa que desde el primer golpe de cajones se dio cuenta de que el caballo no era el mismo. Sin duda, influenció de manera determinante el pisotón involuntario que recibió por parte de Matterhorn, acción que ocasionó al gran aspirante un considerable corte en la parte trasera del casco de la mano derecha.

Pero en cualquier caso, como ya se ha dejado entrever anteriormente, el principal rival a batir por California Chrome no tenía cuatro patas. Su enemigo más peligroso era el propio Belmont Park.

Se trata de uno de los hipódromos más selectivos y exigentes del mundo, no se parece a ningún otro. Cuenta con el mayor óvalo de los Estados Unidos, sus rectas son eternas, sus curvas interminables y su superficie extremadamente pesada. Requiere de los jockeys una enorme sagacidad y sangre fría.

Aparte de las especiales características que posee este trazado y que le hacen no tener parangón, se suma otro escollo, el de la distancia. La amplia mayoría de las grandes carreras del circuito estadounidense, salvo precisamente ésta, no superan los 2.000 metros. Así pues la actual cría del purasangre en Norteamérica no obtiene productos óptimos para afrontar pruebas de fondo, y California Chrome no es ninguna excepción.

Existe un gran número de extraordinarios ejemplares que, tras conquistar el Kentucky Derby y el Preakness Stakes, han fracasado en la mítica arena neoyorquina. A la mente me vienen los nombres, entre otros muchos, de Majestic Prince, Northern Dancer, Spectacular Bid, Real Quiet, War Emblem, Smarty Jones, Big Brown

Por todo ello el Belmont Stakes es conocido, con total merecimiento, como “el Cementerio de los Campeones”.

Verdaderamente el pasado sábado fue un día triste y decepcionante para el mundo del turf. La Triple Corona se ha convertido en una de las proezas deportivas más difíciles del planeta y, este año, millones de aficionados teníamos puestas grandes esperanzas e ilusiones en este maravilloso cuatralbo que ya veíamos como el sucesor del eterno Affirmed. El potro, como no pocos, se quedó a milla y media de la gloria y consagración más absoluta.

Como bien dijo el veterano y célebre comentarista deportivo Tom Durkin, al cierre de su narración de la carrera para la New York Racing Association y aludiendo al largo espacio de tiempo transcurrido sin que ningún purasangre logre la gesta, “la Triple Corona continua siendo un recuerdo de hace treinta y seis años…”

 

Imagen | abc7.com

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