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El Glorioso, el navío que nunca pudo conquistar el inglés

La historia de España tiene pasajes y hechos que, sin pecar de chovinista, pocas naciones o ninguna pueden presumir de contar. Cargado de héroes, el legado de nuestro país se encarga de enseñarnos que son infinitas las gestas y las muestras de valor del español en los momentos más decisivos y agónicos, tanto victorias como derrotas llegan a la épica por la forma en la que se desarrollaron.

En la primera mitad del siglo XVIII y durante la Guerra del Asiento hay una gesta y un personaje que resonarán por siempre en los anales de la historia para mayor gloria de España, la defensa de Cartagena de Indias por el insigne marino don Blas de Lezo y Olavarrieta. Pero en esta guerra entre españoles y británicos la victoria en la ciudad del Caribe no es el único hecho heroico ante la Royal Navy. Un navío de línea de la Armada Real, el Glorioso, tuvo una singladura memorable desde América hasta España, su gesta firmaría una página de oro, otra más, en nuestra historia.

Plano NavioEn 1738 se mandaron construir tres navíos en los astilleros de La Habana, dos de 70 cañones y otro de 50, estos eran Glorioso, Invencible y Bizarro. Como todos los buques de la Armada Real a éste también se le puso un nombre religioso el cual fue Ntra. Sra. De Belén, aunque se le conoció siempre por el otro ya mencionado de Glorioso. Años después en 1747 este navío de 70 cañones protagonizaría uno de los combates más épicos de toda la historia naval española.

Pedro MesíaBajo el mando del capitán don Pedro Mesía de la Cerda y de su segundo don José de rojas Recaño, el Glorioso ponía rumbo a España cargado con caudales de cuatro millones de pesos en monedas de plata. El 25 de julio de 1747 a la altura del archipiélago de las islas Azores se topó con dos barcos británicos, el navío Warwick, de 60 cañones, y la fragata Lark, de 44. Durante dos noches se defendieron los españoles ante los barcos ingleses sin más luz que el de los fogonazos que propiciaba el fuego de la artillería naval. Tras los 1.006 cañonazos y los 4.400 cartuchos de fusil lanzados desde el buque español los ingleses se retiraron con graves daños en su haber.

Al llegar a la costa de Finisterre nuevos enemigos esperaban a nuestro barco. La escuadra formada por el navío Oxford, de 60 cañones y las fragatas Shoreham y Falcon al mando del Almirante Byng atacaron dispuestas hacerse con él, pero una vez más el Glorioso salió victorioso y se zafó de sus enemigos haciéndolos batir en retirada. Los españoles con serios daños en el bauprés, la verga y la popa casi destrozada consiguieron entrar en el Corcubión y completar su misión descargando la plata americana el 16 de agosto del mismo año.

Una vez descargados los caudales en Galicia el navío español zarpa rumbo a Cádiz para iniciar allí su reparación. Al llegar al cabo de San Vicente Pedro Mesía del Cerda se toparía de nuevo con la Pérfida Albion. Una fuerza de Cuatro fragatas corsarias inglesas al mando del Comodoro Walter: King George, Prince Frederick, Princess Amelia y Duke, con 960 hombres y 120 cañones. Al avistar a las fuerzas enemigas el capitán español optó por no revelar su nacionalidad hasta que no fuera necesario (una argucia común en los combates navales), la fragata inglesa al mando de la escuadra, el King George se acercó al Glorioso para que su tripulación se identificase. Cuando más cerca se aproximó para ello el buque inglés Mesía izó el pabellón español y soltó una andanada que desmontó dos cañones y desarboló el palo mayor. Tras tres horas de combate y carnicería los navíos King George y Prince Frederick tuvieron que retirarse destrozados. Las fragatas restantes más dos navíos de línea ingleses que se sumaron a la contienda, el Darmouth y el Russell, de 50 y 80 cañones respectivamente. En total 6 barcos y 250 cañones británicos frente a los 70 del maltrecho y corto de tripulación navío de la Armada Real.

Glorioso 3La tripulación española ante tal inferioridad de fuerzas se defendió hasta la muerte, soportando durante dos días y una noche el fuego infernal del cañoneo inglés. En ésta última refriega los españoles aún infringirían un duro golpe a los británicos haciendo saltar por los aires y hundirse entre llamas al navío Darmouth. El 19 de octubre, tras quedarse sin munición, con 33 muertos y 130 heridos a bordo, el barco completamente desarbolado y medio hundido, Mesía convocaba a los oficiales que aún quedaban vivos, los puso por testigos de que todos los hombres que allí se encontraban habían dado hasta lo imposible por defender el navío y arrió la bandera.

El Glorioso libró tres combates contra 12 barcos enemigos, hundió uno de ellos, dejó varios navíos y fragatas con daños irreparables y 433 muertos y 352 heridos entre las fuerzas enemigas. Los vencedores lo remolcaron hasta Lisboa para repararlo y poder izar su pabellón en él. Los destrozos que sufrió en su heroica singladura hicieron imposible su reparación y por lo tanto se desguazó. Nunca ningún inglés navegó jamás a bordo de ese Barco.

 

1 Comentario en El Glorioso, el navío que nunca pudo conquistar el inglés

  1. ¿El Glorioso? ¿El capitán no sería don Manué…?

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