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El Paraguay español a finales del siglo XVII (I)

Felipe Rege Gorbalán ejerció su mandato en la Gobernación del Paraguay a finales del siglo XVII. Concretamente, gobernó en dicha provincia entre 1671 y 1679, año en que el obispo de la ciudad, el mercedario fray Faustino de Casas, recibe el encargo del monarca de someter a juicio de residencia la actuación del gobernador.

A su llegada a Asunción se encontró con una provincia en franca decadencia: por un lado, algunos pueblos indios de la región no habían sido sometidos y aprovechaban cualquier oportunidad para acosar y debilitar a los españoles, por otro, las continuas expediciones de portugueses procedentes de San Pablo en busca de indios para esclavizarlos, obligaba a los españoles a estar en un continuo estado de guerra, que mermaba las posibilidades de sacar el máximo provecho posible a la tierra, ya de por sí escasas.

Además, la economía de la región se sostenía casi exclusivamente en el cultivo y venta de la yerba mate, un producto que no reportaba grandes beneficios, y con el que comerciaban a través del corredor fluvial que conectaba el núcleo asunceno con otras ciudades como Santa Fe o Buenos Aires. Ésta era, además, una economía prácticamente desmonetizada donde el numerario era escasísimo y los impuestos se pagaban, precisamente, con la propia yerba mate.

El mandato de este gobernador estuvo marcado por numerosos e importantes hechos, dando como resultado un periodo convulso y en cuyo final puede apreciarse una reducción de los territorios controlados de hecho por los españoles, situación que empezaría a mejorar, aunque muy lentamente, a partir del siglo XVIII. Sin duda, el periodo de gobierno de Felipe Rege Gorbalán es clave para comprender el recorrido histórico del Paraguay en las décadas siguientes, el porqué de su evolución en el siglo posterior, ya que muchas de sus decisiones tendrán un efecto a largo plazo que beneficiarían o perjudicarían a la gobernación.

Sin duda, el estado de la provincia fue causa y efecto de su situación, pues se hallaba alejada de las principales rutas comerciales, carecía de metales preciosos, la población española era escasa y una gran cantidad de indios trabajaban en las reducciones de los jesuitas, fuera por tanto del control de los pobladores blancos.

Mapa ParaguayPara comprender mejor el lento proceso de decadencia de la región tenemos que tener en cuenta la importancia capital que tuvo Asunción en el siglo XVI como punto de partida de expediciones pobladoras en el área circundante. Durante dicha centuria, de la ciudad partieron numerosas huestes que acabaron fundando asentamientos de españoles por el continente sudamericano. Sin embargo, una vez que la segunda fundación de Buenos Aires en 1580 tuvo el éxito del que careció en la primera ocasión, el núcleo asunceno perdió todo su protagonismo, iniciándose así un periodo de paralización en cuanto al dinamismo que caracterizó a la ciudad durante ese siglo.

A pesar de esto, aún durante ese escaso periodo en el que fue una ciudad de importancia de cara al poblamiento de la región se llevaron a cabo una serie de fundaciones en el área que tuvieron una vida, en general, relativamente corta, y cuyas causas se analizarán más adelante.

Asimismo, hay que tener en cuenta que para el siglo XVII, la gobernación tenía un escaso peso político y su situación geográfica le perjudicaba, pues se hallaba aislada de las principales vías de comunicación, siendo su medio más rápido las rutas fluviales, que la conectaban con Santa Fe, Corrientes y Buenos Aires.

Su cercanía con el Brasil portugués favoreció que fuese el objetivo de continuas bandeiras provenientes de San Pablo, que asaltaban los pueblos de indios buscando esclavos para vender y trabajar en las plantaciones e ingenios. Por otro lado, la numerosa población indígena que no había sido sometida, no hacía sino sumirla en un estado de aislamiento y vulnerabilidad, pues éstos eran pueblos con un fuerte carácter guerrero y con un profundo sentido de su independencia, por lo que no aceptaron la supremacía de los españoles y los combatieron utilizando todos los medios de los que disponían.

Además, las actuaciones de algunos gobernadores, más preocupados en mantener la paz al precio que fuera que de intentar comprender el carácter de los diferentes pueblos guaraníes, favorecieron que muchos de éstos recelaran de la presencia de los peninsulares y, si no los combatieron con las armas, sí que les negaron su ayuda o se la prestaron a aquellas tribus que los combatían de forma efectiva.

Estas condiciones de frontera y aislamiento marcaron el carácter de la población que, a cambio, gozó de cierta autonomía política. La lejanía con los dos centros de poder de la región, Lima y Buenos Aires, jugó un papel importante en tanto que permitió a los paraguayos una libertad que no hubiese sido posible en caso de estar más cerca de dichas capitales o en el supuesto de que la gobernación tuviese un mayor peso propio.

Escudo ParaguayA pesar de todo esto no era una provincia que careciera en absoluto de valor, pues tenía una alta densidad de población india y constituía una primera línea de defensa en la frontera norte del Río de la Plata. Asimismo, no hay que ignorar la importancia que tuvo este territorio para las órdenes religiosas, especialmente para los jesuitas y sus numerosas misiones, aunque otras órdenes como los franciscanos también desarrollaron una importante actividad en cuanto a concentración de los indios, explotación de los recursos e incluso defensa frente a los enemigos exteriores.

La economía de la región estaba encaminada hacia el autoabastecimiento principalmente por dos razones: por un lado, la tierra tenía poco que ofrecer, salvo ganado y yerba mate, y por otro, el propio aislamiento de la gobernación con respecto a las principales rutas comerciales. Éstas discurrían por el sur, partiendo desde Charcas y pasando por Tucumán, Córdoba y Santa Fe hasta Buenos Aires.

Por ello en la economía de la región predominaron las estancias de ganado y los yerbales, la mayoría de ellos en manos de los encomenderos. La salida que tenían estos productos era principalmente el mercado bonaerense a través del transporte fluvial. Éste se realizaba en barcazas que bajaban por el río e iban haciendo paradas intermitentes en las ciudades llamadas de las provincias de abajo, es decir, Corrientes y Santa Fe, hasta llegar por último a Buenos Aires.

Otros productos de menor entidad también tuvieron cabida en el mercado paraguayo. Así, se conoce la existencia de cultivos algodoneros y algunas plantaciones de tabaco, aunque en proporciones mucho menores que la yerba mate. Ésta constituía un producto de relativo valor de mercado y probablemente fue lo que impidió que la región se abandonase tras comprobar la inexistencia de metales preciosos, como en principio se pensaba que había.

A pesar de que la yerba mate era un producto muy comercializable, esto no garantizaba una vida desahogada para los encomenderos ni para los comerciantes. De hecho, la pobreza de la tierra era algo que afectaba incluso al obispo de Asunción, que en una carta al Rey del 20 de marzo de 1678 describe el estado de necesidad en el que estaba la gobernación:

…por su pobreza y miseria padece muchos ahogos, y esto no se puede remediar con tanta facilidad porque el trato de la yerba, en que dicen, consiste su conservación siempre va a menos. Los géneros para el vestuario y sustento vienen de afuera, y los precios son con tal demasía que no tengo con qué vestir, ni sustentar mi familia siendo bien corta. La renta no rinde para comer, no me falta si no es mendigar de puerta en puerta, los más días como de limosna, y esa bien escasa, algunos no he tenido sino es pan, y no es poco, donde la cosecha es corta, o ninguna. El primer día de Navidad del año pasado no se encendió lumbre en casa, por no tener de que hacer un puchero después de haber salido de adviento.

Este testimonio contrasta con otra carta del 8 de junio de 1682 escrita por el presidente de la Real Audiencia de La Plata en que define a Paraguay como la [provincia] más desdichada y pobre de quantas tiene el Pirú.

A todo esto, como ya se ha señalado anteriormente, hay que añadirle que prácticamente se trataba de una economía desmonetizada, pues los intercambios comerciales se realizaban a cambio de productos de primera necesidad, ropa o armas.

 

Imágenes | fondosblackberry.com / giorgetta.ch / portalguarani.com

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