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España y el Tratado de Utrecht

Hace trescientos años se comenzó a firmar en Utrecht (Holanda) el tratado de paz que ponía fin a la Guerra de Sucesión española. La semana pasada hablábamos de la herencia que Carlos II dejó al morir, un testamento que otorgaba el trono español a Felipe de Anjou con una condición muy clara: mantener todos los territorios que estaban bajo el poder de la corona española. Inglaterra no podía permitir una posible unión entre las coronas española y francesa, por lo que apoyó junto con Holanda al pretendiente austriaco para disputarle el trono a los borbones, iniciando así la Guerra de Sucesión.

La guerra finalizó con los Tratados de Utrecht-Rastatt entre 1713 y 1715. En estos tratados se reconoce a Felipe de Anjou como Rey de España y se intenta un equilibrio de poder, para que no haya una superpotencia que prevalezca sobre el resto debido a ese pánico británico a que España y Francia terminasen bajo un mismo cetro. A priori puede parecer una victoria total por parte de los borbones debido a ese reconocimiento como monarca español, pero nada más allá de la realidad: Inglaterra sin tener objetivos directos en la contienda fue la gran beneficiada de estos tratados.

España perdía sus territorios en Europa, desde Flandes hasta Italia en favor de Austria y además la isla de Menorca y la plaza de Gibraltar, que pasaban a manos inglesas. Pero estas no iban a ser las únicas condiciones que iban a perjudicar a España. Inglaterra pretendía restar todo el poder posible a la corona española, no solo haría que España renunciase a los territorios ya mencionados, aparte Gran Bretaña exigió a la corona española beneficios y ventajas frente al comercio con las colonias hispanoamericanas.

Inglaterra exigió a España la concesión del Asiento de negros y el navío de permiso durante treinta años. El Asiento de negros era la exclusividad de comerciar con los esclavos africanos que iban destinados a las colonias españolas fijándose en una cantidad de 4.800 anuales, y el navío de permiso era un buque anual cargado con 500 toneladas de mercancías inglesas para venderlas en la feria de Portobello (Panamá) libres de aranceles.

España fue maltratada por sus enemigos en el tratado, los borbones dispuestos a obtener el reconocimiento de Felipe V como rey de España perdieron los territorios europeos. Inglaterra, como casi siempre, fue la nación mejor parada. Pero este tratado tendría sus consecuencias más tarde.

El tratado de Utrecht tendría sus consecuencias en la futura Guerra del Asiento entre España e Inglaterra y en la continuada guerra de sucesión por el trono austriaco. Las relaciones entre ambas naciones siempre fueron tirantes desde Utrecht. La soberbia británica y el juego sucio que usaba la Pérfida Albión contra España hizo que Felipe V endureciese las medidas de control con el asiento de negros y el navío de permiso, estableciendo el derecho de visita, por el que se obligaban a los buques ingleses a un registro exhaustivo en los puertos españoles para combatir el contrabando. Los británicos comerciaban más allá de lo permitido, infligiendo un grave daño a los intereses comerciales españoles. El parlamento inglés, ante las medidas restrictivas proclamadas desde la corte Española, declara la guerra a España en 1739. Los británicos tenían en España a su gran enemigo y a su gran rival por la supremacía mundial. Más allá del poder que tuviese Francia en el continente, más allá del poderío naval de Gran Bretaña, España tenía el continente Americano casi por completo bajo su control. Las reformas de ejército, marina y hacienda que impusieron los borbones en España hicieron que se aupase de nuevo a la primera línea política mundial.

 

Imagen | utrecht.cervantes.es

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