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Hedge funds: algo más que especulación

La City londinense | constantineadvisors.com

Fondos de inversión alternativa, fondos de cobertura, inversión libre o hedge funds. Con estos nombres se conoce a un tipo específico de vehículo financiero con una gran capacidad operativa y una baja regulación gubernamental. Qué son, para qué sirven y cómo nos afectan serán las preguntas que intentaremos responder.

El primer hedge fund de la historia fue creado en 1949 por Alfred Winslow Jones. La idea de crear este tipo de fondo era poder cubrir sus posiciones (hedge significa cubrir) para reducir su riesgo. Estas coberturas se hacían tomando posiciones largas y cortas sobre ciertos valores, es decir, invirtiendo en valores que creía que subirían y apostando a la baja en valores que podrían bajar. De este modo reducía su riesgo si las cosas salían mal. Su fondo obtuvo grandes resultados y muchas personas empezaron a imitar su idea hasta llegar al día de hoy donde estos fondos gestionan más de dos billones de dólares,  o dos veces el PIB español.

Normalmente son reconocidos por tener altos riesgos y altas rentabilidades, cosa que es falsa pues existen numerosos hedge funds con bajos riesgos y bajas rentabilidades, el hedge fund no es en sí un vehículo de alto riesgo, de hecho se crearon para reducirlo, sino una vía de inversión con pocas restricciones. De hecho la mayoría de estos fondos están en paraísos fiscales, no sólo por las mejores tasas impositivas sino por la menor regulación y mayor libertad en la operativa.

Estos fondos tienen estrategias y objetivos muy diferentes, algunos invierten en divisas, otros en renta fija y otros son macro, unos no tienen exposición neta al mercado y otros son direccionales, pero las características que tienen todos en común son dos: pueden tomar posiciones bajistas y apalancarse. De este modo son mucho más versátiles que los fondos convencionales.

Una vez que ya tenemos una idea de qué son y cómo funcionan pasemos a la parte importante, el cómo nos afectan.

En Europa la financiación proviene de los bancos en un 70-80 % mientras que en EEUU ese porcentaje ronda el 30 %. Uno de los motivos es que este tipo de fondos también dan financiación, no van a financiar que compres un coche, pero sí van a financiar que una gran empresa lleve a cabo una gran inversión por lo que juegan un importante papel ayudando que fluya el crédito cuando el sistema bancario está en estado de pánico, como por ejemplo ahora.

Otra de las mayores críticas que reciben estos fondos es que toman posiciones cortas ganando dinero cuando la bolsa baja. Estas posiciones ayudan a la economía haciendo que los precios de los activos se ajusten con más rapidez a la realidad. Además para tomar una posición corta es necesario vender unos valores que no tienes así que los pides prestados, pongamos un ejemplo. Telefónica tiene acciones en autocartera que sabe que va a seguir teniendo en el largo plazo, por lo que pone esas acciones en préstamo, estas acciones al ser vendidas rentan un interés a Telefónica por lo que les ayuda en su financiación y el hedge fund que las vende es el que paga ese interés. Las acciones de Telefónica después de esta venta pueden caer o no, pero esta caída no dependerá de la acción de un solo fondo sino del sentimiento global del mercado.

Cuando en 2011 parecía que el euro iba a desaparecer muchos hedge funds tomaron posiciones bajistas en nuestra moneda y nuestra deuda, haciendo que el tipo de interés de la financiación se disparase, entonces eran unos especuladores, ahora que nuestro tipo de interés ha bajado también por la intervención de estos no se les nombra, porque si pasa algo malo son ellos, pero si es bueno somos nosotros.

Por último pondré un ejemplo que considero el más controvertido de los hedge funds, y explicaré por qué el malo no es tan malo y el bueno no era tan bueno.

George Soros

George Soros | examiner.com

Esta historia se remonta a 1992 en Inglaterra. Por aquellos entonces la libra esterlina estaba en lo que se conoce como el Exchange Rate Mechanism (ERM), este sistema se instauró para mantener estables las monedas antes de la entrada del euro como moneda común. Esta estabilidad estaba garantizada por el banco central del país, en este caso el Banco de Inglaterra. Cuando se decidió qué paridad fijarían para el cambio de libra/marco se tomó una decisión equivocada manteniendo la moneda con una apreciación irreal y mantenida de forma artificial. Esta paridad era un rango en el cual si la cotización tocaba el rango por arriba o por abajo el Banco de Inglaterra debía intervenir para que la paridad no cruzase esos extremos. El 15 de septiembre George Soros comenzó a vender libras de forma masiva convencido de que ese tipo de cambio no era sostenible y que el Banco de Inglaterra tendría que salir del ERM. Cuando el mercado abrió el día 16 el Banco de Inglaterra comenzó a comprar libras de forma masiva para poder mantener el tipo de cambio, pero fue un vano intento pues Soros podía vender más de lo que los ingleses compraban. Como medida de emergencia se decidió subir los tipos de interés dos veces en el mismo día hasta que finalmente y tras muchos esfuerzos inútiles Norman Lamont anunciaba esa tarde que Inglaterra salía del ERM. Con esta maniobra especulativa George Soros había quebrado al Banco de Inglaterra y había ganado 1.000 millones de dólares en menos de 24 horas. A simple vista puede parecer que Soros arruinó a la población inglesa pero lo que realmente estaba pasando es que el tipo de cambio tan alto que se había tomado para la libra estaba perjudicando a la economía y el tipo de interés tan elevado para mantener su moneda apreciada estaba contrayendo el crédito.

Se estima que aquel Miércoles Negro le costó al banco más 3.400 millones de libras y unos 27.000 millones de libras en total teniendo en cuenta el tiempo que llevaban manteniendo su paridad. Aunque pueda parecer una catástrofe, salir del ERM era lo mejor que podía pasarle a la economía inglesa que se estaba viendo perjudicado por unas políticas monetarias absurdas que estaban perjudicando a la población, por lo que para el inglés de a pie, el Miércoles Negro más que una pesadilla fue una bendición.

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