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HYTASA, la gran olvidada de Sevilla

No sabríamos lo que de verdad es Sevilla si nos quedáramos sólo en la Giralda, la Torre del Oro y el Puente de Triana. Más allá de ese triángulo monumental, se encuentran los barrios periféricos, obreros y no tan renombrados como otras zonas de la ciudad, pero que también forman parte de la misma. Hablo de barrios como el del Cerro del Águila, que durante el pasado siglo sufrieron una gran transformación y contribuyeron al resultado de lo que hoy en día es Sevilla.

En este caso, el crecimiento de esta zona de la ciudad vino de la mano de la sociedad industrial textil HYTASA (Hilaturas y Tejidos Andaluces, S.A.). Esta compañía, hoy en el olvido, fue en su día un “imperio” de la industria textil española y un referente de la europea. Sirvan estas líneas como homenaje a aquellos que hicieron realidad este salvavidas para muchos durante la postguerra, en especial al que fuera su presidente y uno de sus fundadores, don Prudencio Pumar, del que a continuación paso a hablar.

HYTASA surgió de la mano de don Prudencio Pumar Cuartero, nacido en 1901 en la bellísima ciudad extremeña de Trujillo. Don Prudencio estudió Derecho y Filosofía y Letras en Madrid, ejerciendo la profesión de abogado durante unos años tras finalizar la carrera. En 1922 recaló en Manresa como Interventor del Estado en los Ferrocarriles, circunstancia que le permitió tomar contacto con la industria textil. En enero de 1924 fue trasladado a Sevilla y se instaló de forma definitiva en la ciudad.

El General Francisco Franco durante una de sus visitas a las instalaciones de HYTASA junto a don Prudencio Pumar y su mujer, doña Candelaria Mariño

El General Francisco Franco durante una de sus visitas a las instalaciones de HYTASA junto a don Prudencio Pumar y su mujer, doña Candelaria Mariño

En los 12 años que transcurrieron desde su llegada a Sevilla hasta el comienzo de la Guerra Civil en 1936, don Prudencio conoció a  los principales integrantes de la clase media sevillana, lo que le sirvió para iniciar los trámites de la fundación de la que con los años se convertiría en una de las mayores compañías textiles de Europa.

Durante la guerra, don Prudencio y sus socios tuvieron bastantes problemas, primero con los trámites burocráticos ya que era una época convulsa y llena de desconfianza, y segundo, por la falta de divisas para comprar las maquinarias y las infraestructuras necesarias para poner el complejo en marcha. Finalmente, la sociedad Hilaturas y Tejidos Andaluces, S.A. quedó constituida en septiembre de 1937 con un capital social de 10 millones de pesetas de la época, y la fábrica entró en funcionamiento el 13 de junio de 1941 como homenaje a San Antonio, “un santo milagroso”, según solía decir el que fuera uno de los fundadores de esta compañía.

La construcción de las instalaciones de HYTASA se englobaba en los planes de industrialización de Sevilla puestos en marcha por el General Gonzalo Queipo de Llano, quien ayudó muchísimo a que este proyecto se hiciera realidad, aprovechando la producción algodonera de la baja Andalucía con el objetivo de promover la recuperación económica de España. Las instalaciones ocuparon una zona de 340.000 m2 y la nave mayor se elevó en una parcela de 34.750 m2, dedicándose a la actividad textil en las labores algodoneras y laneras desde su recolección hasta su comercialización, pasando por un proceso de hilado, tejido, confección y acabado. Don Prudencio mantenía la idea de la importancia del tamaño. La fábrica tenía que ser grande para poder competir en igualdad de condiciones, como poco, con el sector industrial catalán y debía llegar a ser autosuficiente en el mayor número de aspectos posibles.

Noticia sobre HYTASA con motivo de la condecoración a don Prudencio Pumar con la Gran Cruz y Banda del Mérito Civil

Noticia sobre HYTASA con motivo de la condecoración a don Prudencio Pumar con la Gran Cruz y Banda del Mérito Civil

La oferta de empleo atrajo a miles de trabajadores hasta el citado barrio del Cerro del Águila, y acabaron estableciéndose en esta zona de la ciudad. Se calcula que en sus años de esplendor HYTASA empleó a más de 2.500 personas de forma fija, un número que podía alcanzar cotas de hasta 3.300 empleados en los meses de más trabajo. Con los años, el complejo fue creciendo y diversificando su oferta pues, además del negocio textil, HYTASA contó con una constructora responsable de la edificación de varios pisos en el barrio de Triana. Tenía además, una sección mecánica, otra de carpintería, una central térmica y contaba con servicio médico, una escuela y su propio economato.

La compañía conoció sus mejores años entre 1958 y 1962, durante los cuales don Prudencio fue condecorado con la Gran Cruz y Banda del Mérito Civil (vídeo), pero distintos factores, como la paulatina apertura de los mercados, el aumento de la competencia y la importante economía sumergida del sector textil, entre otros, la hacen entrar en crisis. A partir de 1967 no reparte beneficios, y en 1975 conoce pérdidas de manera sucesiva. Fue, a principios de los años 80 cuando la compañía es expropiada y pasa a formar parte del Patrimonio del Estado.

El 1 de enero de 1981, fallece don Prudencio Pumar a los setenta y nueve años de edad víctima de un infarto en su domicilio rodeado de su familia. Todos los que le conocieron resaltan su gran labor emprendedora, su amabilidad y su particular sentido del humor. Fue un hombre de empresa y de sociedad, una persona dedicada a su familia y a su trabajo, y luchó por ellos hasta el final de sus días.

Don Prudencio Pumar

Don Prudencio Pumar

Por último, no puedo terminar de escribir estas palabras sin mencionar que en 1945 don Prudencio fundó, junto con don Luis Cobián y don José Galnares, la que a día de hoy es una de las inmobiliarias más importantes de España, Inmobiliaria del Sur, dirigida actualmente por sus nietos. Una empresa, que ha superado varias crisis económicas, cambios generacionales, distintos regímenes políticos y un largo etcétera, para llegar a ser lo que hoy en día es y representa. Una compañía que no ha dejado de crecer siempre mirando hacia el futuro y adaptándose a los nuevos tiempos. Una sociedad que no ha olvidado el espíritu emprendedor y luchador de quien por muchos años fue su presidente, don Prudencio Pumar.

El tiempo es muy injusto a veces, pues trae consigo el olvido de personas importantes, hechos relevantes, hazañas y grandes empresas. Me gustaría que este artículo sirviera para ensalzar la memoria de la que fue una de las empresas más importantes de España en su época y de uno de los empresarios más ilustres que ha dado este país en el pasado siglo XX.

Desde aquí te mando un beso, bisabuelo…

 

4 Comments en HYTASA, la gran olvidada de Sevilla

  1. Enrique es estupendo!!! Me ha gustado mucho leerlo, sabía muy poco sobre HYTASA y me pareció interesantísimo! Gracias por compartir cada jueves tus maravillosos artículos sigue así! Lo comparto!

  2. señor enrique he leído su articulo y me ha gustado mucho y usted preguntara que como siendo de san Fernando me ha interesado esa cuestión pues es porque por causa del azar yo poseo las acciones primitivas en papel de dicha empresa desde el 37 al 79 acciones de 1000 pesetas cada una y es todo como usted cuenta pero en vez de 10 millones el capital social primero fue de 25 millones ha sido muy interesante saber la historia gracias un saludo¡¡¡¡¡

  3. miren lo que he encontrado por aqui lo cuelgo para que lo vean los trabajadores de h.y t.a,s,a

  4. Me ha gustado mucho leer este recordatorio hacia HYTASA mi marido la tenia como su segunda casa entró en el año 1953 y como empezaba las naves laneras de contramaestre pasó a encargado y jamás cogio la baja por muy mal que estubiese,estaba muy satisfecho de su trabajo,Don prudencioy mi marido se admiraban mutuamente.Muchas gracias a su bisnieto por este homenaje a su bisabuelo.

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