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La Batalla del Atlántico, una lucha para poder seguir luchando

La Batalla por el Atlántico se disputó principalmente entre la Royal Navy inglesa y la Kriegsmarine nazi, pero dicho enfrentamiento dio un giro por completo con la entrada de Estados Unidos en la guerra. Gran Bretaña durante la contienda mundial se acercó más a la derrota que a la victoria en el océano durante 1940 y 1941. Inglaterra era una isla sin recursos, no podía mantener a su población y a su ejército durante la guerra frente al potencial alemán, el avituallamiento de materias primas y de material bélico que recibían de los Estados Unidos era crucial para que los británicos pudiesen seguir aguantar las acometidas teutonas que llegaban por tierra, mar y aire. Los norteamericanos a cambio de este comercio y debido al debilitamiento económico y a la necesidad, recibieron varias bases marítimas inglesas, pasando estas a manos estadounidenses.

AliadosAlemania
–          Marina mercante británica  (3.000), Royal Navy (Inglaterra), Marina Real Canadiense, Marina Estadounidense, Mando costero de la Raf (Fuerza aérea Británica).–          Flota alemana de U-boots-          Dirigidos por Karl Dönitz
–          11.905.000 toneladas en embarcaciones y 2.000 aviones perdidos; 25.000 marineros muertos–          783 U-boot perdidos; 28.000 hombres desaparecidos/muertos.

U-Boot U 36Esta batalla fue en sí una defensa del comercio de los recursos que Estados Unidos suministraba a las fuerzas aliadas para poder mantener la guerra. La colaboración americana fue vital para Francia y sobre todo para su hermana Inglaterra. Como se puede ver reflejado en la cuadrícula superior, las toneladas de recursos y mercancías perdidas fueron gigantescas, más de once millones. Para Alemania era crucial que sus enemigos no pudiesen recibir de materias primas y armamento por parte de Estados Unidos, por lo que el bloqueo marítimo mediante ataques a navíos mercantes y militares fue brutal. La Kriegsmarine de Hitler desplegó todo su poder en el Atlántico, durante los primeros años de la contienda hostigó ferozmente a las fuerzas aliadas en el océano. La flota de los famosos submarinos U-boot, los cuales se sumergían para no ser detectados, y las unidades navales de superficie como el temido buque Bismark, sembraron el terror entre los barcos mercantes que intentaban llegar a las islas británicas con los ansiados suministros y la desesperación en la que desde el siglo XVIII era la mayor fuerza naval del mundo, la Royal Navy inglesa.

La batalla dio un giro cuando en diciembre de 1941 Estados Unidos entra en la guerra como potencia beligerante. Dönitz para intimidar a los estadounidenses puso a sus mejores hombres a patrullar la costa Este norteamericana, llegaron a estar tan cerca de ciudades como Nueva York que marineros de uno de estos u-boots lograron realizar una foto de los rascacielos de Manhattan desde el periscopio de su submarino. En el invierno de 1942 las pérdidas aliadas se incrementaron de una forma dramática, pero en la primavera de 1943 comenzaron a remontar. Los aliados consiguieron aumentar el radio de acción de sus aviones para combatir desde el aire las fuerzas navales nazis, quedando así todo el espacio aéreo atlántico protegido. Estados Unidos consiguió como descubrir la ubicación de los submarinos alemanes transmitiéndoselo así a la Royal Navy para que pudiese combatirlos desde el mar.

La victoria aliada en el Atlántico permitió la llegada libre y sin obstáculos de los suministros, armamento y tropas para poder seguir luchando y organizar así el asalto a Europa y su liberación entre 1944 y 1945. Cuando Estados Unidos se implicó de forma total en la guerra, la producción naval aliada siempre tuvo ocasión de neutralizar todos los esfuerzos de la flota de submarinos alemanes.

 

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