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La gota que fue marea

Beata Teresa de Calcuta | cnn.com

“A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”. Sobre Santa Teresa de Calcuta hay muchos datos biográficos y muchas fechas que recordar, sin embargo son sus frases las que mejor definen a una mujer que dio su  vida a los más pobres entre los pobres, siempre con una sonrisa en la cara, con la dulzura como seña de identidad y las manos dispuestas para cuidar de aquellos que “la sociedad desprecia”.

Santa Teresa de CalcutaLa madre Teresa nació en el año 1910 en Skopje, su padre murió cuando ella tenía nueva años y su madre quedó a cargo de ella y del resto de sus hermanos. Cuentan que, un día, su madre quiso mostrarles cómo las malas compañías podían perjudicarles, para ello tomó una cesta con manzanas y colocó entre ellas una podrida, que terminó estropeando al resto. Éstas y otras enseñanzas, sin duda, fueron formando el carácter y la personalidad de la pequeña Agnes, que era su nombre real hasta que adoptó el de Hermana María Teresa -en honor a Santa Teresa de Lisieux- cuando ingresó en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, conocido como Hermanas de Loreto, en Irlanda.

Esos fueron sus inicios, en esta congregación a la que entregó algo más de veinte años de su vida, hasta que acabó fundando la suya propia después de recibir una “llamada dentro de la llamada”, en la que según ella Dios le pedía que dedicara su vida a “los más pobres entre los pobres”. En medio, viajes a la India y misiones que le hicieron ver dónde estaba su verdadera vocación, fundando finalmente las Misioneras de la Caridad, una orden presente hoy en día allí donde impera la miseria, allí donde otros no se atreven a entrar.

Santa Teresa de Calcuta y San Juan Pablo IINo pretende ser este artículo un texto biográfico, le faltan muchísimos datos, ni siquiera una semblanza de su figura, porque también carece de líneas que abarquen el enorme legado que dejó, por falta de espacio y porque -simplemente, creo que es inabarcable.

Se trata más bien de hacerla presente de alguna forma, de recordar todo lo que sembró y hacer visibles a quienes quieren pasar desapercibidas, a quienes se hacen pequeñitas y son, sin duda, las más grandes. Porque su carisma ha llegado a muchas jóvenes de hoy en día que lo dejan todo para seguir sus pasos, en un mundo en el que lo material y lo inmediato nos ciega, hay quien se desprende de sus comodidades y se va al fin del mundo para curar, cuidar y mimar a los olvidados…

Y yo me pregunto… ¿Qué sería de este mundo sin personas así? Benditas gotas que acaban convirtiéndose en auténticas mareas.

 

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