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La gran Exposición Iberoamericana de 1929

Recientemente se han cumplido 85 años de la inauguración de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, uno de los hechos más importantes de principios de siglo XX para la ciudad, que duró desde el 8 de mayo de 1929 hasta el 21 de junio de 1930. Me siento en la obligación de escribir sobre ella, no sólo por la parte familiar que me toca, proveniente del autor de la idea primigenia de éste significativo e histórico evento; también por las grandes huellas que ha dejado en Sevilla dicha exposición y que perduran hasta nuestros días y forman parte de una historia que aun siendo sevillanos desconocemos casi al completo.

La idea de realizar una exposición que anudara lazos con las naciones hermanas de América nació del General Luis Rodríguez Caso, comandante de artillería, aprovechando un acto de entrega de un sable de honor en Capitanía en 1909 para lanzar la propuesta. Rodríguez Caso era una figura inquieta, resolutiva e idealista; un gran empresario que había viajado numerosas veces por el extranjero y rendido muchos servicios industriales al Ejército. Otras ideas suyas fueron la fiesta “España en Sevilla”, en la que se otorgarían casetas de la Feria de Abril a personas de otras partes de España para que mostraran sus bailes y trajes folclóricos. El éxito dio paso al planteamiento de esta exposición ultramarina para 1911, que él propuso en medio de la indiferencia de políticos y otros personajes ilustres.

General Rodriguez Caso

General Rodríguez Caso

Lo que en un principio se iba a llamar Exposición Hispanoamericana, pasó a llamarse finalmente Exposición Iberoamericana debido a la participación de Portugal y sus colonias, Marruecos, Brasil y EE.UU. Dicho evento tuvo gran acogida y éxito, sobre todo a la hora de hacer ver al Estado la necesidad de dar un paso a la modernización de cara al futuro, acogiendo una serie de objetivos tales como el fomento del turismo, resurgimiento de la fama de la ciudad, reforma urbanística, creación de puestos de trabajo, crecimiento económico, acercamiento con países de fuera, etc. El proyecto se pudo llevar a cabo gracias a las subvenciones obtenidas, puesto que el grupo privado que se iba a encargar de financiarlo inicialmente no poseía los recursos financieros necesarios.

Como toda exposición de esta envergadura, durante su desarrollo se produjeron dimisiones y problemas por los presupuestos, de modo que la exposición se retrasó en no pocas ocasiones desde la fecha prevista en 1911 hasta 1929. En este tiempo se perfilaron los contenidos temáticos y se determinaron los países o regiones participantes en el evento. Además, se fueron constituyendo los órganos directivos que gestionarían tanto la construcción como la exposición. El personaje que más destacó y le dio alma a la Exposición fue Aníbal González, arquitecto y urbanista que ideó el plan de obras, así como el edificio más significativo y famoso actualmente en Sevilla de aquel certamen: la Plaza de España. Aunque dimitió en 1926, fue director de la exposición desde que en 1911 fue nombrado por Rodríguez Caso. Su estilo era el regionalista historicista, que defendía principalmente las formas clásicas y la estética tradicional.

Exposicion 1929En 1911 se decidieron finalmente los terrenos para el emplazamiento de la Exposición, siendo éstos el Parque de María Luisa, el Huerto de Mariana,  los Jardines de Cristina, las Delicias Viejas y el naranjal de los Remedios, así como parte de los Jardines de San Telmo. Se tuvo en cuenta otras ocupaciones territoriales de la ciudad para su ubicación al Sur, entre ellas el tendido ferroviario o el recinto ferial de la época en el Prado de San Sebastián. Sevilla inauguró pabellones, obras de ingeniería y ampliaciones, como la Plaza de España y de América, la Avenida del Cid o un estadio para la exposición, sede del actual equipo de fútbol del Real Betis Balompié. También se unieron las aguas del Guadalquivir con las del nuevo canal de Alfonso XVIII, tal y como ideó Rodríguez Caso, para lo que se contruyó el Puente de San Telmo. La ciudad necesitaba en aquella ocasión un importante ensanche, el cual marcó el crecimiento de ésta más allá de sus muros, surgiendo nuevos barrios como Los Remedios o Heliópolis. El atraso que tenía la ciudad en comparación con las demás ciudades y regiones que participaban en la exposición llevó a realizar esta gran obra de la mano de una mejora de la pavimentación, viviendas, alcantarillados, residencias turísticas, agua y luz.

El éxito de la Exposición Iberoamericana ha hecho que sus edificios más emblemáticos sean reconocidos actualmente en Sevilla tanto por los sevillanos como por personas provenientes de fuera de la ciudad, alguno convirtiéndose en lugares casi obligatorios de conocer en una visita a Sevilla. A pesar de ello, nunca queda de más saber algo de la historia de nuestra ciudad, esa gran olvidada e ignorada tanto y por tantos. Signos de ella podemos apreciarlos hoy en la Plaza de España, en la cual se encuentra la escultura de Aníbal González -que falleció a los días de la inauguración-, y en la calle principal del Parque de María Luisa que conduce a la plaza, llamada y conocida por “General Rodríguez Caso” –fallecido antes de poder ver su idea llevada a cabo-, tatarabuelo de una servidora.

 

2 Comments en La gran Exposición Iberoamericana de 1929

  1. Jose Maria Campallo // 8 noviembre, 2018 en 23:54 // Responder

    Muy grande Aníbal González. Gracias por dejarnos la plaza mas bonita del mundo.
    Y gracias a la tataranieta, por compartir este articulo.

    • Como expongo en el artículo, aunque Aníbal realizó el proyecto, la idea originaria fue de Rodríguez Caso. De quien soy tataranieta.

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