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La historia suele repetirse

Al grito de “Allah Akbar” las milicias islámicas se lanzan a atacar los poblados del norte de Siria y de Iraq. El Mundo Árabe lleva varios años de guerras, revueltas y levantamientos bélicos mientras que las grandes organizaciones mundiales –tales como la ONU, UE y OTAN entre otros– no hacen más que debatir entre participar o no en dichos conflictos. El día a día en estas regiones en guerra consiste básicamente en huir de los fanáticos musulmanes mientras esperan que un avión con una bandera de un país europeo o de Estados Unidos les lancen algo de agua, alimentos, etc.

Mientras tanto, los que componemos occidente no podemos más que mirar las noticias del día a día donde se nos muestran imágenes y videos caseros que se cuelgan en youtube donde yihadistas disparan a personas indefensas en nombre de Mahoma; secuestran cristianos por el mero hecho de ser cristianos en un intento por “acercarlos” a la religión islámica; y niños pequeños armados hasta los dientes. Parece mentira que en los tiempos que corren aun haya este tipo de barbaries –solemos exclamar. Aunque si miramos atrás, occidente ha cometido los mismos errores y atrocidades que están cometiendo hoy en día los musulmanes más radicales o es que ya nos hemos olvidados de las colonizaciones  americanas, africanas y asiáticas que se realizaban en nombre de Jesús y que suponía la obligatoria conversión de los habitantes autóctonos. Digo obligada conversión porque si no te quemaban vivo en una hoguera.

Tanto el cristianismo como el islam tienen sus propias ramas internas que han supuesto guerras. En el primero protestantes y católicos se enfrentaron en la guerra de los Treinta Años mientras que es raro no ver noticias de conflictos entre suníes y chiíes. Otro símil es el hecho de que los musulmanes persigan a otras religiones tal y como los cristianos persiguieron y expulsaron a los judíos de sus propias casas. Además, actualmente hay países donde la religión está estrechamente unida al poder político. Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.El mundo occidental parece que aprendió la lección y supo diferenciar. Es por ello que con más razón, el mundo islámico no puede actuar de dicha forma. Se han cometido suficientes errores durante siglos, muchas muertes en nombre de Dios y ahora de Allah.

Los musulmanes más radicales han dejado claro mediante sus acciones que lo que entendemos por la Primavera Árabe no es más que una mentira. La Primavera de un Pueblo supone el cambio hacia tendencias más democráticas y liberalizadoras y el rechazo hacia un poder absoluto y dictatorial. ¿Ha cambiado la situación en Egipto o en Libia? Los resultados son nefastos. En Siria la situación es mucho peor pues se ha tomado la guerra civil como una Primavera Árabe cuando la realidad es que uno de los dos bandos está apoyado en gran parte por grupos terroristas islámicos. Tras estas guerras lo que nos encontramos son cuadrillas y milicias que pretenden imponer la Sharia, que es lo mismo que apartar de un plumazo todos los valores (tolerancia, libertad de expresión…) que se han ido cosechando a los largo de la historia y que ha supuesto la muerte de miles de personas.

Lo peor viene cuando te enteras de que personas de Gran Bretaña y Francia entre otros, se enrolan en las milicias yihadistas que intentan crear la Gran Nación Islámica que no tolera más religión que la que inició el Profeta. Algo así como una especie de Sacro Imperio Romano Germánico…

 

Imágenes | mirror.co.uk

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