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Los buenos, el feo y los malos

Como la película de Sergio Leone se presenta esta Liga 2014-2015. Con luchas. Con tres divisiones que diferencio hoy, pero que pronto pueden cambiar. Como ocurrió en mayo, cuando un malo se convirtió en feo para ganar a los buenos. Donde el Atlético de Madrid emergió de la liga de los mortales para asestar mortales puñaladas a todo el que se puso por delante y llevarse el botín. Un premio al mejor y más regular de agosto a junio. Estos son los candidatos:

LOS BUENOS. Los que tienen el dinero. Mucho dinero. Y se lo gastan en ser cada vez más buenos. El Barça y el Madrid. Los de siempre. Los que zarandean el mercado a su antojo y convierten estrellas en suplentes de lujo. Los que viven otra realidad. Los que cogen la tarta del reparto televisivo y se quedan hasta las velas. Son ellos. Los admirados. Los coleccionistas de premios. Los anunciadores de productos porque ellos son mercancía. Valiosa mercancía. Sofisticada tecnología futbolística que, a veces, no puede con los que son peores que ellos. Como por ejemplo, el que viene a continuación.

EL FEO. La sorpresa. El equipo que pudo con todo y con todos. Que con un fútbol feo (de ahí el nombre) y efectivo, superó a buenos y malos. Y que como no tiene el dinero de los buenos, ve partir a sus estrellas y ve llegar a (buenas) caras nuevas con la incertidumbre de si la hazaña pasada se repetirá. Un Atlético de Madrid que vuelve al discurso moderado intentando defenderse de la presión de ser el campeón de la liga española.

LOS MALOS. El resto. Esos diecisiete equipos que ven el trofeo muy lejos. Lejísimos. En fotos, porque algunos fueron campeones antaño. Porque algunos pelearon con los buenos no hace tanto y ahora se conforman con las migajas de robarles algún empate y rezar por evitarlos en la Copa del Rey. Entre ellos, hay campeones europeos y debutantes modestos. Hay de todo porque son muchos. Tantos, que si se unieran, quizá temblaran los buenos. Y los malos no serían tan malos. Aunque dentro de los malos, hay de todo. Los hay malillos, los hay malos y los hay muy malos. El tiempo ( y los partidos) pondrá a cada uno en su sitio. Algunos en Europa, otros en tierra de nadie y los últimos de vuelta a Segunda; de donde vendrán otros que hoy ni caben aquí.

Aquí donde junto palabras ansioso por otra contienda que comienza. Por otra temporada pendiente del balón. Ese que decide si eres bueno, feo o malo. O las tres cosas, porque el fútbol (a veces también) es así.

 

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