LO ÚLTIMO »

Los conquistadores de América, Las Casas y la Leyenda Negra

La visión que se tiene hoy en día de la conquista y colonización de América difiere mucho del enfoque dado por Bartolomé de las Casas en su famoso libro (Brevísima relación de la destrucción de las Indias) en cuanto a la gravedad de los hechos descritos en esa misma obra. Es cierto que, como describe fray Bartolomé, la conquista fue un proceso en ocasiones muy violento en el que se cometieron abusos por parte de los miembros de las huestes españolas, donde se perpetraron arbitrariedades e injusticias con un mundo indígena al que la llegada de los españoles le resultó sorpresiva en principio y mayoritariamente dramática después y que básicamente lo que buscaban dichas huestes de descubrimiento y conquista fuese un rápido enriquecimiento y ascenso social.

Con todo, Las Casas quizá generaliza demasiado, como en el caso de las motivaciones de los conquistadores. A pesar de que, efectivamente, los conquistadores españoles cometieron en sus hazañas actos descritos por el dominico, no es menos cierto que este modo de actuar era propio del tiempo que les tocó vivir; como defiende el estudioso Irving A. Leonard>, si las malas acciones de los españoles fueron superiores que la del resto de europeos, fue sin duda porque sus oportunidades y tentaciones fueron mayores que la del resto de sus vecinos del continente. En cuanto a sus motivaciones, el mismo autor defiende que fueron básicamente tres: Oro, Gloria y Evangelio, y no sólo el oro, la codicia y la maldad intrínseca propia de los tiranos, como defiende fray Bartolomé.

En cuanto al oro, está probado que España, tras las intermitentes guerras contra los musulmanes del sur de la Península, carecía de una economía sólida y eficaz capaz de competir con las del resto de naciones europeas, ésta apenas había podido desarrollarse de un modo que permitiese un comercio de exportación estable; esto unido al mal estado de las líneas de comunicación y a la falta de ríos navegables hicieron de España una nación que estaba atrasada en comparación con el resto de países del continente. Debido a esto, la desventaja a la hora de obtener los productos orientales era considerable, por lo que la única manera de equilibrar la desfavorable balanza comercial sería la obtención de metales preciosos, aceptados universalmente como medio de pago. Además, cuando se puso en evidencia que el nuevo continente era una barrera más para el comercio con los mercados asiáticos, la Corona y las clases dominantes impulsaron la búsqueda incesante del metal precioso para tener acceso a los productos orientales. Por último, los conquistadores participaban económicamente en las expediciones por lo que para evitar la pérdida de capital y obtener unos mínimos beneficios necesitaban obtener suficiente botín.

Con respecto de la búsqueda de gloria, esta motivación se pone siempre en relación con el carácter español, muy proclive a identificarla con las distinciones militares típicas de una sociedad que llevaba guerreando siete siglos. Este continuo batallar contra los musulmanes imprimió en la mentalidad española la glorificación del guerrero de una forma aún más pronunciada que en el resto de naciones europeas, ya que el guerrero era visto como un cruzado contra la fe pagana o contra los infieles. Como el resultado de las guerras era el botín, y éste resultaba una forma de enriquecimiento más rápido que las actividades agropecuarias o las artes manuales, se creó en la mentalidad española la identificación de las actividades bélicas con la máxima aspiración de un ser humano, desdeñando las actividades comerciales, financieras o agrícolas y ganaderas, más relacionadas con el mundo musulmán al que combatían o con los judíos, segmento de la sociedad siempre mirado con desdén y desconfianza.

La tercera motivación, la difusión del Evangelio, es quizá la más denostada de las tres ya que se ha querido ver en ella una calculada hipocresía olvidando que muchos españoles consagraron toda su vida a la protección y educación de los conquistados. Se obvia que los españoles estuvieron en primera línea de combate frente al mahometano en todo momento; mientras que en las cruzadas los europeos lucharon lejos de sus patrias de origen, los españoles guerreaban contra un enemigo que controlaba la mitad sur del territorio originario español, con lo que el combate se libraba dentro de sus propias fronteras. Es por ello por lo que en los reinos hispánicos de entonces se desarrolló una fe inamovible, forjada férreamente bajo una constante puesta a prueba, lo que provocó que los peninsulares interiorizaran de una forma tan arraigada sus creencias.

Básicamente, las tesis de Leonard son hoy ampliamente aceptadas por la mayoría de los estudiosos del tema, lo que nos da una idea general de cómo ha evolucionado la concepción del conquistador y de la conquista americana desde la rancia e insostenible Leyenda Negra hasta el punto actual en el que se observa una tendencia clara hacia una profunda revisión del proceso conquistador y sus protagonistas que arroja unas conclusiones muy alejadas de las que se tenía hasta la fecha. Para observar este viraje baste leer los estudios de hispanistas de reconocido prestigio como son John Elliot o Hugh Thomas.

En conclusión, se podría afirmar casi con total rotundidad que el libro de fray Bartolomé de las Casas refleja una realidad llevada al extremo, en el que se busca sorprender y escandalizar al lector y que sólo en parte los hechos descritos coinciden con la realidad de la Conquista americana. Es evidente que su intención no fue servir de base a la futura Leyenda Negra, pero su tono extremadamente denunciante y exageradamente parcial provocó que los enemigos de la Monarquía Hispánica, siempre envidiosos de un poderío que ansiaban, viesen en la Brevísima relación la excusa perfecta para atacarla no sólo en el plano puramente militar, sino también en el propagandístico, batalla que ganaron sobradamente, como la perduración a lo largo de los siglos de esa absurda Leyenda Negra, ha demostrado.

 

1 Comentario en Los conquistadores de América, Las Casas y la Leyenda Negra

  1. Hombre, salvo en lo de la evangelización, que de manera efectiva y desinteresada solo llevaron a cabo determinadas y reducidas comunidades de frailes y clérigos varios, lo demás es todo verdad al 100% le guste a la gente o no.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*