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Menos trujillanos en Trujillo

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, el número de habitantes de Trujillo experimentó un enorme descenso en el año 2013. En concreto, de 9.646 las personas que vivían en la ciudad a finales de 2012 a 9.085 en diciembre del año pasado. Es decir, 561 vecinos menos, casi seis (5,8) de cada cien. Esta variación representa la mayor bajada interanual de población acontecida en la ciudad en los últimos ejercicios. Si bien la tónica era descendente desde que en 2008 el número de habitantes de Trujillo tocase su techo de las últimas décadas, no se había producido una disminución tan brusca desde los años 60 del siglo pasado, década en la que el número de residentes descendió aproximadamente en un cuarto.

La bajada en 561 habitantes de Trujillo no supone un hecho aislado dentro de la provincia. Municipios importantes en tamaño como Miajadas (39), Navalmoral de la Mata (125), Coria (91) o Talayuela (28) también vieron descender su población, si bien en menor medida. Por el contrario, Plasencia y sobre todo Cáceres capital experimentaron el fenómeno opuesto, lo que no evitó, sin embargo, que el número de residentes en la provincia descendiese de 413.597 a 410.275.

Los datos hablan por sí solos: la provincia cuenta con menos habitantes, más envejecidos y concentrados en sus dos principales núcleos de población. Un campo más vacío y en el que cada día viven menos jóvenes. Pese a lo que defienden políticos de uno y otro lado, iniciativas como el PER se muestran insuficientes para evitar que los extremeños abandonen su tierra en busca de un trabajo mejor o simplemente de un trabajo. Las subvenciones, salvo casos excepcionales, como mucho propician una incierta supervivencia a sus receptores.

Quizá haya llegado la hora de probar métodos diferentes, que no nuevos. Puede que los resultados económicos de la región y su evolución demográfica justifiquen la adopción de un nuevo modelo basado en la competitividad en lugar del subsidio. Un sistema en el que el sector público encoja para dejar espacio a la iniciativa de los ciudadanos. Impuestos más bajos que atraigan a nuevas empresas. En Extremadura hay buenas comunicaciones, infraestructuras, buen clima y, sobre todo, gente trabajadora. ¿Por qué resignarse?

 

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