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Milton Friedman, un recuerdo

Milton Friedman (Nueva York, 31 de julio de 1912 – San Francisco, 16 de noviembre de 2006) fue uno de los economistas más influyentes y uno de los liberales más importantes del siglo XX. Un hombre que creyó en la acción humana como motor de progreso, de prosperidad y de mejora personal. Heredero de los clásicos, uno de los padres del monetarismo y rostro de la Escuela de Chicago. Nacido en el verano de 1912 en el tan neoyorkino como populoso distrito de Brooklyn, en el seno de una familia de inmigrantes judíos, durante su juventud tuvo que desempeñar varios empleos para costearse sus estudios en la Universidad de Rutgers, institución en la que acabaría graduándose en Economía y Matemáticas. Más tarde, continuó su formación, ya de posgrado, en las universidades de Columbia y Chicago.

Fue ésta última la institución más importante en la vida del economista. En el aspecto personal, porque allí conoció a Rose, la mujer que acabaría siendo su esposa de toda la vida. En lo profesional, porque ejerció la docencia en aquella universidad durante treinta años, llegando a convertirse en el líder más conocido de la Escuela de Chicago, una de las más prestigiosas del mundo y la que más galardonados con el Premio Nobel de Economía ha dado a la humanidad. Entre ellos, por supuesto, Milton Friedman, que entre otras muchas distinciones, como la Medalla John Bates Clark (1951), la Medalla Presidencial de la Libertad (1988) o la Medalla Nacional a la Ciencia (1988), recibió tan importante reconocimento -el único Nobel no creado por el científico holmiense y que es otorgado en su memoria- en 1976 “por sus logros en los campos de análisis de consumo, historia y teoría monetaria y por su demostración de la complejidad de la política de estabilización”.

Friedman ReaganAdemás de la docencia desarrolló otras tareas. En 1941, con la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, fue destinado al departamento del Tesoro, en el que se encargó de la política fiscal durante el periodo de guerra. En 1943 fue nombrado director de la Asociación Estadística de la Universidad de Columbia, en la que se ocupó de problemas relacionados con la producción militar. Durante los años cincuenta, Friedman viajó a Europa como asesor del Plan Marshall, para el que investigó sobre los tipos de cambio. Décadas más tarde, se convirtió en asesor económico del 40º Presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan. También ostentó la presidencia de la American Economic Association. Su pensamiento ha sido y es de gran influencia en política económica para gobiernos de todo el mundo.

El legado intelectual de Friedman es de gran relevancia y no se puede enmarcar únicamente dentro de la teoría económica, por supuesto, engloba varias ramas de esa ciencia (macroeconomía, microeconomía, historia económica, etc.), pero también es de altísima influencia en campos como la estadistica, la teoría política o la educación. Afortunadamente, todo su trabajo ha quedado recogido en numerosos libros y escritos, de entre los que sobresalen Capitalism and Freedom (Capitalismo y Libertad) y Free to Choose, a Personal Statement (Libertad de Elegir).

 

Citas:

– Considere la Seguridad Social. Los jóvenes siempre han contribuido al mantenimiento de los mayores. Antes, el joven ayudaba a sus propios padres por un sentido de amor y deber. Ahora contribuyen a mantener a los padres de otro por obligación y miedo. La transferencia voluntaria reforzaba los lazos de la familia; la transferencia obligatoria debilita esos lazos.

– La inflación es un impuesto que se aplica sin que haya sido legislado.

– Si un intercambio entre dos partes es voluntario, no ocurrirá a no ser que ambos crean que se van a beneficiar de él. La mayoría de las falacias en economía derivan de la negación de este concepto tan simple, de la tendencia a asumir que hay una traba insalvable, que una parte puede ganar solo a expensas de la otra.

– Tras la mayoría de los argumentos contra el libre mercado subyace en realidad una profunda desconfianza en la libertad.

– Una sociedad que pone la igualdad por encima de la libertad acabará sin igualdad ni libertad.

 

Imagen | Getty Images / quantumkool.com

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