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Monago quiere pagar por trabajar

José Antonio Monago muestra los papeles de la polémica en la sede del Gobierno de Extremadura | gobex.es

Cuando se es oriundo de determinadas partes de España, resulta complicado que se hable de uno y casi imposible aparecer en los medios, por mucho que presidas el gobierno de la región. José Antonio Monago ha protagonizado más minutos de informativos en los últimos diez días que en los tres años y medio que lleva como presidente del Gobierno de Extremadura. Y no precisamente por méritos propios. O sí.

Todo a causa de treinta y dos viajes a Canarias en calidad de senador en un periodo de quince meses. Hasta ahí la idea parece más o menos clara. La trama se complica al atender a las declaraciones del propio perjudicado por la polémica –¿beneficiado por la experiencia?– y se vuelve imposible de entender cuando entran en juego los presuntos apoyos de sus propios compañeros de partido. Lo que en teoría fueron viajes de trabajo, en boca de unos se convierten en placenteros fines de semana y, según otros, supusieron las tareas más duras en la vida del entonces senador. Días arduos, sin descanso, de guardia por el bienestar de los canarios.

Aquellas jornadas fueron casi tan exigentes, según algunos, como estos tiempos para el actual presidente del Gobierno de Extremadura, sin horas en la semana para acudir a suficientes programas en los que contar todo lo que no hizo durante aquellos viajes. Para repetir que fueron de trabajo, que no piensa hablar de su vida privada y que devolverá el dinero. ¿Si fueron de trabajo para qué va a devolver el dinero? ¿Su vida privada? A nadie le interesa. Monago recibe un sueldo público a final de cada mes que puede gastar como le parezca dentro de la ley, igual que cualquier ciudadano. Sin embargo, las partidas para viajes en representación de todos los españoles a una región de nuestro país están destinadas precisamente a eso: a viajar para trabajar. La vida privada del presidente autonómico carece totalmente de importancia hasta que usa el dinero que todos le damos esperando que trabaje, para algo diferente. Entonces su intimidad empieza a estar pagada injustamente por todos.

Si Monago fue a Canarias para trabajar y cobró los viajes de forma legal, aquí no hay nada que devolver. Ni papeles que enseñar. Ni perdones que pedir. Nadie le pide que pague por trabajar. Aunque no estaría de más entender qué le lleva a pretende abonar unas actividades por las que percibió una remuneración acorde a la ley e hizo de manera honrada. Seguramente quedará, junto a tantas opiniones innecesarias y posturas inesperadas, como una más, la penúltima, de todas las que no comprenden sus votantes. Ni nadie.

IVL

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