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Rafa: la humildad imbatible

Imagen | Miguel Medina-AFP Photo

Genialmente sencillo. Sencillamente genial. Rafael Nadal ha vuelto a escribir una página del deporte que parecía inimaginable. Una vez más, con una humildad capaz de intimidar a cualquiera. Como el debutante que gana su primer torneo, como el veterano consciente de que seguramente no vendrán más oportunidades, como el ser humano que valora el privilegio que vive.

Con este último Roland Garros, Rafa logra su novena victoria en París y la decimocuarta en un torneo del Grand Slam (una en Melbourne, nueve en París, dos en Londres y dos en Nueva York). Cifras con las que sólo Roger Federer y Pete Sampras pueden competir globalmente, insuperables cuando se pone el foco sobre el campeonato de la capital francesa. Nunca nadie ganó tantas ediciones de uno de los cuatro grandes. Ni siquiera cinco seguidos.

Rafa también ha levantado veintisiete torneos Máster 1000, más que ningún otro tenista en la historia. Además de cuatro Copas Davis y, sobre todo, del Oro Olímpico. Porque también es campeón olímpico y, si todo va bien, será nuestro abanderado en Río 2016, tras su renuncia en Londres 2012, a causa de una de las lesiones que han plagado su carrera y le han impedido contar con un palmarés aún mayor.

Más allá del deporte, Rafa Nadal es el sí de una España empeñada en el no. Sus lágrimas por el himno que otros desprecian suponen una noticia que no debería serlo, especialmente en tiempos en los que parece que el orgullo por haber nacido en esta tierra no es políticamente correcto. Rafa representa lo mejor de una nación necesitada de espejos en los que mirarse.

Más allá de las banderas, Rafa es un icono mundial, la personificación del deporte. Incluso por encima de eso, la imagen del esfuerzo, el mérito, el sacrificio y la humildad como bases de un éxito incomparable, en una época en la que esas cualidades son vistas más como defectos que evidencian la mediocridad de otros que como virtudes deseables.

Rafael Nadal es alguien capaz de hacer lo que no ha hecho casi nadie y de tomárselo como casi nadie se lo tomaría.

 

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