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Un jueves que reluce más que el sol

Dicen que son tres los jueves que relucen más que el Sol: Jueves Santo, Corpus Christi y Ascensión. Tres días del año que todo cristiano vive con especial intensidad. Hoy es uno de esos días, aquel en el que celebramos la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.

Algunas ciudades de España aún conservan esta antigua tradición, aunque la celebración litúrgica se pasó hace tiempo al domingo siguiente. Sevilla, Toledo o Granada, entre otras, lucen sus mejores galas para recibir a Jesús Sacramentado por sus calles. Y es que no puede haber una tradición más bonita y a la vez íntima que ésta. Jesús sale al encuentro del pueblo, al encuentro de cada uno de nosotros, se hace presente para recordarnos que dio su cuerpo y su sangre para redimirnos de todos nuestros pecados.

Corpus 2Esta celebración surgió en la Edad Media, cuando en 1208 la religiosa Juliana de Cornillon promueve la idea de celebrar una festividad en honor al cuerpo y la sangre de Cristo presente en la Eucaristía. La primera celebración tiene lugar en la Diócesis de Lieja (Bélgica) en 1246.

En el año 1263, mientras un sacerdote celebraba la misa en la iglesia de la localidad de Bolsena (Italia), al romper la hostia consagrada brotó sangre, según la tradición. La Ciencia ha tratado de explicar este suceso atribuyéndolo a la probable presencia en el pan del pigmento rojo prodigiosina segregado por la bacteria Serratia marcescens. Este hecho, muy difundido y celebrado, dio un impulso definitivo al establecimiento como fiesta litúrgica del Corpus Christi. Fue instituida el 8 de septiembre de 1264 por el papa Urbano IV, mediante la bula Transiturus hoc mundo.

Existen datos de la existencia del Corpus en Sevilla desde el siglo XV, siendo en 1532 cuando se establece el recorrido procesional que se mantiene hasta nuestros días. En esta ciudad se vive de forma especial esta fiesta dada la gran devoción de los sevillanos hacia sus imágenes y hacia el Santísimo. Olor a romero esparcido por las calles, incienso al pasar el cortejo, y el famoso baile de los Seises ante el Santísimo, cosas que hacen que recordemos nuestros primeros años de vida en los que, subidos a hombros de nuestros padres, observábamos con expectación esa larguísima procesión en la que se pueden ver las imágenes de San Fernando, las Santas Justa y Rufina, San Leandro y San Isidoro, y Santa Ángela de la Cruz, además de la Inmaculada Concepción y el Niño Jesús. Santos que forman parte de la historia de esta ciudad tan cristiana y que colaboraron con su ejemplo a hacer de esta urbe un sitio mejor.

Corpus 3En esta fiesta, denominada antiguamente como “Corpus Domini”, tanto las autoridades civiles como militares rinden honores al Rey de reyes, a aquel que fue clavado en una cruz como un vulgar ladrón, aquel que fue escupido, apaleado, flagelado y humillado hasta el extremo. Jesús puso su vida en manos de su Padre, y asumió que tendría que morir por todos. Poco antes de morir, se reunió con los que eran sus mejores amigos y compartió una última cena con ellos. Fue al partir el pan cuando pronunció unas palabras que serían repetidas a lo largo de la historia millones de veces por todo el mundo. Esa noche se celebró la primera Eucaristía de la historia. Ese pan y ese vino representan lo más sagrado en la vida de todo cristiano, porque dejan de ser dos cosas para convertirse en Él.

Eso es lo que hoy celebramos, la presencia de Jesús entre nosotros. No estamos solos nunca. Siempre está a nuestro lado acompañándonos, pero es con la Sagrada Forma cuando más sentimos su presencia. Muchas personas no lo sentirán o no creerán que nos acompaña cada día, pero está en los buenos y malos momentos, creamos en Él o no, nos cuida a todos…

Antonio Murciano:

Que viene por la calle Dios, que viene

como de espuma o pluma o nieve ilesa;

tan azucenamente pisa y pesa

que solo un soplo de aire le sostiene.

Otro milagro, ¿ves? Él, que no tiene

ni tamaño ni límites, no cesa

nunca de recrearnos la sorpresa

y ahora en un aro de aire se contiene.

Se le rinde el romero y se arrodilla;

se le dobla la palma ondulante;

las torres en tropel, campaneando.

Dobla también y rinde tu rodilla,

hombre, que viene Cristo caminante

-poco de pan, copo de pan- pasando.

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