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Una Concepción Inmaculada

Monumento a la Inmaculada frente a la embajada de España ante la Santa Sede (Roma)

Una explosión de colorido en las calles está anunciando estos días que la época más familiar y entrañable del año se acerca. Pero antes de eso tenemos un pequeño preludio de lo que serán días de fiesta y encuentros.

En los últimos años se ha conocido este pequeño adelanto festivo como “puente de la constitución”, dejando en un segundo plano el día de la Inmaculada Concepción, en el que se conmemora el hecho de que María, madre de Jesús y madre nuestra, fuera concebida sin el pecado original del que estamos manchados todos los seres humanos.  Y es que no es una fiesta más, ya que este es el hecho que la hace diferente a los demás, que la hace única. Solo María podría haber sido madre del Salvador y madre de todos.

Pero no debemos confundir este dogma con la maternidad virginal de María, que no necesitó intervención de varón alguno para concebir a Jesús. Son dos cuestiones diferentes. Dios preservó de todo pecado original a la que más tarde sería madre del Mesías. Este hecho quedó reafirmado en el “llena eres de gracia” que el arcángel Gabriel utilizó para saludar a María, expresión recogida la oración del Ave María.

InmaculadaLa festividad de la Inmaculada Concepción de María ha estado siempre muy vinculada al pueblo español. La realeza española ha enarbolado, desde hace siglos, estandartes de la Inmaculada en sus campañas militares. Desde Fernando III el Santo hasta Carlos III, pasando por Jaime I el Conquistador o Felipe II, entre otros.

Carlos III fue especialmente devoto de esta advocación de María, y por eso creó una orden en su nombre, la Orden de Carlos III, con la finalidad de condecorar a aquellas personas que se hubiesen destacado especialmente por sus buenas acciones en beneficio de España y la Corona.

Los franciscanos fueron muy fieles a la creencia en la Inmaculada y contribuyeron a su arraigo y extensión por todo el mundo. La inmaculada es patrona y protectora del pueblo español desde 1644, cuyo dogma se celebraba en todos los reinos de su Majestad Católica, es decir, en todo el Imperio español, pero no fue hasta 1708 cuando el Papa Clemente XI la declararía fiesta en toda la Iglesia. Todos los años, en España, el día 8 de diciembre es fiesta de carácter nacional en honor a este dogma. Durante la celebración de dicha festividad, los sacerdotes españoles tienen el privilegio de vestir casulla azul, otorgado aquel por la Santa Sede en 1864 como agradecimiento a la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción que hizo España.

Actualmente, y desde las guerras en Flandes, es la patrona de la Infantería Española. Así mismo, también es patrona de los Colegios Oficiales de Farmacéuticos y las Facultades de Farmacia.

Así pues, no olvidemos la importancia de esta celebración, ya que este hecho de la Purísima Concepción de María es el comienzo de todo en lo que un cristiano cree. Démosle a este 8 de diciembre el valor que realmente le corresponde.

Himno a la Inmaculada Concepción de María:

Patrona augusta de España, purísima Concepción,
escucha nuestras súplicas protege a tu nación.

Un apóstol quiso a España bautizar
y la Virgen fue madrina en el pilar.
Desde entonces con materno corazón,
vela siempre por la ibérica nación.

La morisma cual torrente sin vallar
nuestra patria y religión quiso arrollar;
y aquel día aciago Covadonga fue
el supremo baluarte de la fe.

Patrona augusta de España, purísima Concepción,
escucha nuestras súplicas protege a tu nación.

Pilar de nuestra fe, clave de nuestra historia,
prenda de nuestra gloria y bienestar,
por ti, por ti esperamos siempre, siempre triunfar,
siempre vivir en paz.

IVL

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